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Agencias
Cacahoatán, Chiapas — Lo que debía ser un faro de esperanza para las comunidades rurales de Cacahoatán, el programa «Chiapas Puede», amenaza con convertirse en un rotundo fracaso gracias a la gestión ineficaz del presidente municipal Víctor Pérez Saldaña, un personaje señalado por propios y extraños como incompetente y alejado de las necesidades reales de la población.
El programa, reconocido como uno de los más destacados a nivel estatal por su labor educativa, difícilmente podrá germinar en esta localidad ante la «actitud mediocre» del edil y su séquito de funcionarios que, según críticos, carecen de iniciativa propia y dependen de terceros para la toma de decisiones.
Sergio David Molina Gómez, director del Instituto Chiapaneco de Educación para Jóvenes y Adultos (Icheja), junto al delegado regional Didier Robledo, arriesgan un gran chasco al intentar implementar acciones en un municipio gobernado por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), administración que ha hecho fama por su presunta ineptitud y una larga lista de escándalos.
CACAHOATÁN con un ayuntamiento bajo la lupa
Habitantes y críticos de la gestión municipal denuncian que el ayuntamiento de Cacahoatán se ha caracterizado por:
· Presunta malversación de fondos
· Nóminas ocultas
· Nepotismo
· Escándalos de abuso y hostigamiento laboral
· Complicidad en el manejo irregular de recursos públicos
Esta debacle en el ejercicio público tendría en jaque a cientos de familias de comunidades rurales que, como siempre, sufren las consecuencias de la ineficacia gubernamental.
El poder tras el trono
Uno de los aspectos que más llaman la atención en la actual administración es la influencia de personajes ajenos a la vida política local. Víctor Saldaña, de quien se dice acostumbra a que le realicen hasta pedicure en la propia presidencia, ha delegado funciones sustanciales a improvisados y advenedizos.
Es el caso de varios de sus cercanos colaboradores, entre ellos, un «naturalizado cacahoateco» que se ha infiltrado en la administración como la humedad, llegando al grado de resolver asuntos delicados en materia de seguridad y presupuestos, funciones que corresponden exclusivamente a funcionarios debidamente electos o designados.
La jugada que colmó el vaso
El descontento ciudadano alcanzó su punto más álgido tras conocerse la intención de Víctor Saldaña de imponer a su hermano como sucesor en la próxima administración municipal. Esta jugada trapera ha sido mal vista por la ciudadanía, que la interpreta como una muestra más de voracidad financiera, hambre de seguir sangrando las arcas municipales, enriquecimiento inexplicable de la noche a la mañana, búsqueda de impunidad ante los múltiples escándalos
Las redes sociales se han convertido en el termómetro del descontento, donde continúan trascendiendo revelaciones sobre complicidades y situaciones caóticas que mantienen de cabeza a la actual administración.
Mientras tanto, Cacahoatán espera, con la esperanza de que los programas sociales y educativos no naufraguen en el océano de mediocridad que, denuncian, caracteriza a este ayuntamiento del Partido Verde Ecologista de México PVEM, quien impuso a un inepto en la actual administración, al no garantizar resultados y menos solventa compromisos políticos.


