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TAPACHULA, 29 SEPTIEMBRE 2018.- La edificación atinada de estaciones policiacas en los cuatro puntos cardinales de Tapachula, servirá de mucho para los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal en los próximos años, tal cual ha favorecido a la cobertura policial en el actual trienio. La infraestructura preventiva representa los cimientos de la voluntad y la gestión de presupuestos que logró a lo largo de tres años, el alcalde saliente Neftalí del Toro Guzmán, quien se lleva un sello de eficacia, al dejar un legado de obras que realmente le sirven a la ciudad.
Por ser una prioridad el tema de seguridad, las casetas policiacas, sumado al incremento de patrullas de 20 a 64 unidades en el trienio, también representa mayores herramientas para ‘los elementos policiacos’ quienes tienen la plena responsabilidad, obligación y deber, de salvaguardar la vida humana de las familias tapachultecas.
Faltará la voluntad de los policías, para inhibir la titánica lucha contra los flagelos que se desprenden del flujo migratorio, producto de los pasos limítrofes entre México y Guatemala.
La labor nunca ha sido fácil, si bien es cierto, el aspecto de seguridad o inseguridad, es un tema de carácter permanente por ser Tapachula, la capital económica de Chiapas y la Frontera Sur de México.
Será de amplia utilidad las 64 patrullas que deja la actual administración a las siguientes, quienes también tendrán la dura tarea de enfrentar los flagelos y las incidencias delictivas con alto flujo de pandillas centroamericanas Marasalvatrucha y Barrio 18. No es miel sobre hojuelas, como tampoco garnachitas con papita.
Tapachula requiere más presupuesto federal por alta demografía
En los últimos diez años, Tapachula, ha crecido geográfica y demográficamente. De reportar el INEGI, un padrón de 200 mil habitantes, me atrevo a sospechar que hoy rebasamos extraoficialmente los 750 mil habitantes; aunque por dilapidación de recursos federales, el INEGI, nos ponga en los casi 500 mil aproximadamente, si no es que menos.
Por el incremento exagerado de la población nativa, más la flotante o migrante, Tapachula, incrementó sus necesidades en los rubros de salud, seguridad, educación, bienestar social, vialidades, servicios públicos y demás. La tarea no es, ni será fácil para los gobiernos que vengan; sin embargo, el dejar obras de utilidad y que realmente le sirvan a Tapachula, es dejar un legado de beneficios colectivos que ponen en alto la labor de un alcalde municipal.
