Agencias
TAPACHULA, JULIO 2019.- Más descarado no pudo ser. Ayer el municipio de Tapachula, registró varios asaltos y robos con violencia en contra de transeúntes y comercios de forma descarada. No hubo policías ni acciones preventivas que blindaran una ciudad secuestrada por el hampa y por la ineptitud y mediocridad de quienes laboran en la caja de cristal. En varias colonias populares al sur oriente y poniente, denunciaron la carencia del agua potable.
En el primer cuadro de la ciudad, hubo graves congestionamientos vehiculares que generaron caos en cientos de automovilistas, ante la ineptitud de no sincronizar los semáforos en las avenidas principales. Hubo peines en demasía por infracciones, multas a comercios por anuncios; descarados cobros de salud municipal en diversos negocios, como parte del usufructo hambriento de estos voraces vividores del pueblo que solo les quedan dos años de mamazón.
Armaron su ‘Carnaval’ de la basura en pleno Sodoma y Gomorra
No bastando Tapachula sufrió una lluvia de basura que fue acopiada por los más de 2 mil recolectores en triciclos que le siguen hacienda la talacha al descarado alcalde en turno Óscar Gurría Penagos, quien optó por encabezar una arenga en el marco de su conmemoración para celebrar la renta de 30 camiones de basura que serán pagados mensualmente con las contribuciones que aporta el pueblo de Tapachula a la administración municipal.
Pagarán 90 mil pesos por cada camión recolector; es decir, 2 millones 700 mil pesos mensuales y 32 millones 400 mil pesos anuales. Faltan dos años de mal y deshonesto gobierno corrupto. Es decir, se gastarán 64 millones 800 mil pesos. Bien pudieron comprar 15 camiones de recolección, gastándose 21 millones de pesos; e invertir en rehabilitación automotriz de 10 camiones arrumbados en residuos sólidos un promedio de 500 mil pesos a lo exagerado; dando un total de 5 millones, más 21 millones, dan un total de 26 millones de pesos. Ahorrándose 38 millones 800 mil pesos; que seguramente se irán a la cisterna de unos cuantos al cierre del 2021.
No se arriesgaron a la transparencia del Congreso de Chiapas
La inconformidad marcada de la población tapachulteca y sectores productivos, empresariales y comerciales es porque Óscar Gurría Penagos, de forma avasalladora, gandaya y ambiciosa, prefirió rentar parque vehicular, a comprar unidades recolectoras como lo han efectuado pasadas administraciones que le apostaron a licitaciones y aprobaciones presupuestarias ante un órgano de transparencia llamado Congreso de Chiapas, para cumplir con la rendición de cuentas, pero jamás se atrevieron a promover el arrendamiento con la complicidad de varios regidores y la síndico municipal Rosa Urbina, para maniobrar el gasto descomunal en plena austeridad republicana. Ante tanto descaro, la población afirma que estaban mejor cuando estaban peor.
Ningún ciudadano Tapachulteco (hombres y mujeres) en su sano juicio, están en contra de un mejor servicio de recolección y por supuesto esperan que así sea. Anteriormente quedaban algunos camiones que brindaron el servicio, sumado a la inversión de rellenos sanitarios y la creación por necesidad, pobreza y hambre de los tricicleros. Lo que mucha gente pensante no concibe, es el descaro y sinvergüenza de Óscar Gurría, tal vez pensando que la ciudadanía es idiota como para poder engañarla.
Y pese a todo, armó su carnaval de la basura, para presumir un parque vehicular que no es de los tapachultecos, pero servirá para sangrar las arcas en lo que resta la administración, bajo una sospechosa y descarada sociedad de intereses mezquinos. La población ya se lame los bigotes para exigirles cuentas a estos funcionarios que deberán ser eficaces en los servicios públicos para los tapachultecos. A dar resultados o que el pueblo se los demande.
