Agencias
Durante la instalación, el grupo de activistas leyó los nombres de las víctimas, «porque no son números sino personas, vidas, historias y proyectos».
De acuerdo con el Programa de Derechos Humanos de la Ciudad de México, el monumento representa una «acción de memoria» y fue instalado por un grupo de personas de manera autónoma y autogestiva, «comprometidas con la preservación de la historia reciente».
Con las consignas «migrar es un derecho humano» y «nadie es ilegal en el mundo», la estructura se suma a los denominados «antimonumentos» sobre Reforma con los que se exige justicia por las víctimas de crímenes y tragedias, como los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, o los 49 niños que murieron en el incendio de la guardería ABC.
