Temen otra masacre como la de Acteal

Agencias

PANTELHÓ.- Indígenas que abandonaron sus casas por la violencia generada por grupos armados en Pantelhó temen se repita otra masacre como la de Acteal, ocurrida el 22 de diciembre de 1997, cuando asesinaron a 45 indígenas tzotziles.

Desde el miércoles se presentaron enfrentamientos armados en los límites de Pantelhó y Chenalhó entre un grupo que se organizó para defender al pueblo y miembros del crimen organizado.

El jueves, un grupo armado sitió la cabecera municipal de Pantheló tras una refriega que dejó nueve elementos de seguridad heridos. El enfrentamiento ocurrió cuando agentes de la Policía Estatal Preventiva, apoyados por elementos del Ejército, buscaban liberar los caminos hacia la cabecera municipal que estaban bloqueados por civiles armados.

Manuel Pérez Vinajel, quien llegó a Chenalhó del paraje Javaltón, explicó que ante el temor de ser alcanzados por una bala huyó junto con su esposa y sus siete hijos y no volverá a Pantelhó en tanto no haya condiciones para retornar, pues teme que se repita otra masacre como en Acteal.

Los conflictos entre grupos armados en Pantelhó causaron que cerca de dos mil habitantes de esa comunidad dejaran sus casas para irse a otros municipios. Según el secretario municipal de Chenalhó, Manuel Pérez Vázquez, poco más de mil personas desplazadas se encuentran en la cabecera municipal, así como en las comunidades de Yabteclum y Majomut, pero sabe que otras más se fueron a San Cristóbal de las Casas donde tienen amigos y familiares. “Son casi unas dos mil personas, pero no tenemos el número exacto”.

Los desplazados son en su mayoría mujeres y niños que huyeron de la cabecera municipal de Pantelhó y de las comunidades de La Esperanza, Acteal alto, Acteal Bajo, Quextic, Chimix y Canalal.

Dolores estomacales y musculares, presión alta y fiebre son algunos de los síntomas que presentan niños, mujeres y personas de la tercera edad que han recibido atención médica en el módulo instalado en el albergue temporal en la cabecera municipal de Chenalhó, donde hay 250 desplazados de Pantelhó.

María Elizabeth López, enfermera de la clínica de la cabecera de Chenalhó, explicó que muchos de los síntomas son consecuencia de los largos recorridos a través de las montañas para llegar al otro municipio.

“No comieron bien y caminaron mucho tiempo cargando sus cosas, además de la impresión de dejar sus casas”.

María Pérez Pérez, de 70 años, originaria de la comunidad Chemix, dijo que caminó por más de 10 horas al lado de su esposo de la misma edad, su nuera y sus nietos, para huir de los enfrentamientos que se dieron muy cerca de su comunidad. “Llegamos como a las 16:00 horas del jueves, salimos a las 6:00 horas y caminamos por las montañas porque es el lugar más seguro. En la carretera hay problemas”.

“Mis hijos se quedaron en la casa, sufren, no hay comida, porque hay gente armada. Nos da mucho miedo, como ya pasó una tanda no queremos que se repita”, dijo María Pérez.

Los desplazados informaron que las autoridades ya están en el municipio de Pantelhó y que los grupos delincuenciales abandonaron el lugar, sin embargo, los habitantes no piensan regresar hasta que les garanticen su seguridad.

VÍCTIMAS OLVIDADAS

Desde 1994, con el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas se han registrado varios episodios de desplazamiento.

De acuerdo con el Frayba, a principios de 1994 la Coordinadora de Organismos No Gubernamentales por la Paz (Conpaz) contabilizó 17 mil 139 desplazados sólo en los municipios de Comitán, Las Margaritas, Ocosingo y Altamirano. Para el mes de mayo, la cifra aumentó a por lo menos 35 mil personas.

El desplazamiento forzado en Chiapas se intensificó en 1997 por la escalada de violencia debido a la creación de grupos paramilitares responsables de crímenes como la masacre de Acteal, el 22 de diciembre de 1997, en el campamento Los Naranjos, Chenalhó, hoy sede de la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, donde fueron asesinadas 45 indígenas tzotziles.

Los primeros desplazamientos de esta década ocurrieron a partir del asesinato de Samuel Luna, provocada por el ataque de un grupo armado a las comunidades ubicadas en la colindancia de Chalchihuitán-Chenalhó, el 18 de octubre de 2017.

Fuente: El Sol de México

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