*Negligencia de médicos asesinos*
Por. Antonio Zavaleta
La falta de oficio profesional en médicos asesinos por su carencia de valores y falta de virtud para enaltecer juramentos a favor de la salud y beneficio de pacientes enfermos, se convirtió en una triste realidad que se desbordó con la pandemia COVID-19, porque cualquier negligente, inoperante, lacra, basura con licencia o simulador con bata blanca a través de clínicas patito, se le hizo fácil justificar el asesinato de víctimas que no pudieron auxiliar por inoperancia, decidía, mediocridad o desconocimiento, mediante la letal “trombosis”.
Por increíble que parezca, son contados los médicos eficaces y profesionales que han consolidado su labor al frente de su ejercicio público a través de importantes dependencias de gobierno como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ISSSTE y demás que han cumplido en tiempo y forma para rescatar de la muerte a cientos de personas.
Y por pocos lacras, simuladores y asesinos, lamentablemente el rubro médico del sureste mexicano se ha ensuciado, enmarañado y estigmatizado de sangre y muerte en el actual sexenio, donde se ha hecho “moda”, presumir sendas cifras de muertes o fallecimientos por una pandemia; hoy convertida en la perfecta alcahueta de la negligencia médica que pulula peligrosamente en varios pasillos de clínicas y hospitales de Tapachula, Tuxtla Gutiérrez, Comitan y San Cristobal de las Casas, por mencionar algunas ciudades de Chiapas.
Casos recientes se registran en Tapachula, con la atención denigrante de médicos que no pudieron con el paquete, al estar acostumbrados a justificar muertes por COVID -19, aprovechando la retahíla de muertes que pululan por doquier, y han ensanchado los panteones de forma abierta, como si esos inoperantes, tuvieran licencia, autorización, decisión o poder para abonar a la muerte de inocentes que han caído en sus garras.
Situación reciente fue la sufrida a Madaly N, empresaria reconocida en Tapachula en materia inmobiliaria que cayó en los engaños de un presunto médico Julio César N, quien con cifras baratas ofreció liposucción. Su método terminó siendo la muerte de una mujer inocente, buena y sana que hoy enluta a su familia y generó un hueco de tristezas irreparables. Destruyó el
Negligente galeno, toda una institución en materia inmobiliaria en la Perla del Soconusco, derivado de su ambición y fines de lucro que no encajan con la voluntad de laborar responsablemente.
Ha trascendido que la Fiscalía General del Estado (FGE), da seguimiento a una carpeta de investigación por el delito de homicidio en contra de la presidenta de la asociación mexicana de profesionales inmobiliarios, (AMPI), Madaly N, quien al realizarse la necropsia de ley, autorizada por sus familiares para evitar justificantes médicos, salió a relucir que murió a causa de una “trombosis”.
Trascendió que el médico Julio César Montesinos, puso pies en polvorosa sin rumbo desconocido. No da la cara y huye de la Fiscalía General del Estado (FGE) por presunta responsabilidad en el asesinato de la agraviada.
La negligencia médica ocurre en todos los rubros. El veterinario conocido de apellido Escobar Alejandro. Fue denunciado de dejar morir a una perrita Bulldog Inglés de registro. Un ejemplar con un valor ascendente a los 80 mil pesos. Le realizó una cesárea por el nacimiento de nueve cachorros. Presuntamente se le pasó la anestesia y dejó morir el ejemplar animalito, provocando el sufrimiento, coraje e indignación de sus propietarios quienes aparte, les echó el animalito en la banqueta, los extorsionó vendiéndole aditamentos para cachorros, alimentos de pésima calidad como biberones para lograr su fines de lucro, pero sin evitar la muerte de un animalito inocente.
Otro caso de negligencia, lo ha vivido su servidor en carne propia, en contra de mi señora madre. Fue atendida en la Santa Fe. Llego sana con un dolor en la boca del estómago y la saqué en un féretro tras sufrir una “trombosis”. La muerte ronda hospitales y clínicas de Tapachula con la ayuda de médicos denigrantes, inoperantes e inútiles que abonan descaradamente con la modalidad de muerte que se agudizó con la pandemia COVID-19, al ser comparsa y alcahuete de decesos por cualquier enfermedad, que intentan echar a las estadísticas nacionales, por ser una forma descarada de lavar sus culpas, lavarse las manos de sus equivocaciones con tal de no ser exhibidos de asesinos con licencia y charola, lo que se traduce en todo un peligro. ¿En quien confiar la salud de pacientes en estos tiempos difíciles donde los demonios andan sueltos?
Comentarios antoniozavaletah@gmail.com

La falta de oficio profesional en médicos asesinos por su carencia de valores y falta de virtud para enaltecer juramentos a favor de la salud y beneficio de pacientes enfermos, se convirtió en una triste realidad que se desbordó con la pandemia COVID-19, porque cualquier negligente, inoperante, lacra, basura con licencia o simulador con bata blanca a través de clínicas patito, se le hizo fácil justificar el asesinato de víctimas que no pudieron auxiliar por inoperancia, decidía, mediocridad o desconocimiento, mediante la letal “trombosis”.