Hacia una nueva etapa de seguridad en Tapachula

Con-Ciencia Política
Por: José Luis Gálvez Gómez
Politólogo

Recientemente, la publicación de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) nos ha mostrado una realidad que no podemos ignorar: nuestra ciudad se encuentra en el cuarto lugar entre las más inseguras de México, con un 88.1% de la población que percibe inseguridad en su entorno, sólo por debajo de Culiacán, Ecatepec y Uruapan.

Este dato refleja no solo una estadística, sino una experiencia cotidiana que nos involucra a todos. La sensación de vulnerabilidad y temor afecta nuestra tranquilidad, nuestro bienestar y el desarrollo de nuestra comunidad.

El gobierno de Chiapas, bajo la dirección del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, ha emprendido una serie de acciones decididas para revertir esta tendencia. La creación de la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP), la adquisición de tecnología de vanguardia, entre drones, aviones vigías no tripulados, perros robotizados, un helicóptero Black Hawk artillado, vehículos blindados y el despliegue de más de mil elementos en la región, constituyen un esfuerzo de gran escala para fortalecer la seguridad en nuestra zona fronteriza. Además, se han realizado operativos que han permitido detener a redes delictivas, combatir la corrupción interna y restablecer la confianza en las instituciones.

No obstante, el éxito de estas acciones requiere de una participación activa y responsable de la ciudadanía. La seguridad no solo es una responsabilidad del Estado; es también un compromiso colectivo. La denuncia valiente de prácticas sospechosas, la colaboración con programas de vigilancia vecinal, el apoyo a iniciativas comunitarias de prevención del delito y la confianza en las instituciones a través de servidores públicos íntegros, son herramientas fundamentales para construir un entorno más seguro para todos.

Es momento de acompañar a nuestro Gobernador y proponer que, desde todos los ámbitos sociales, promovamos una cultura de participación y corresponsabilidad. La tecnología y la fuerza institucional ofrecen medios sólidos para luchar contra la delincuencia y el crimen organizado; porque la ayuda y la cercanía entre el gobierno y la comunidad son el complemento esencial para lograr una verdadera transformación humanista. Solo así, será posible consolidar avances claros, reducir la percepción de inseguridad y crear un clima de confianza que permita a Tapachula prosperar en paz y con desarrollo.

Es momento de unir esfuerzos, de ser actores activos en la construcción de nuestra propia seguridad y bienestar.

La esperanza de un futuro más justo y seguro, también comienza con cada uno de nosotros, con el compromiso de seguir trabajando juntos y con responsabilidad mutua.

Aprovechemos el momento histórico de contar con un gobernante que sabe lo que su pueblo necesita y está empeñado por trabajar para dar los mejores resultados.

Tapachula es una tierra altamente productiva, pero para seguir siéndolo, su gente requiere vivir en paz. 

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