Agencias
Tapachula, Chiapas. – La ciudad de Tapachula libra una batalla diaria y perdida contra una crisis de saneamiento que se acumula en sus calles.
Montañas de desechos y fétidos olores se han vuelto el paisaje común, evidenciando el colapso del sistema de recolección de basura y el incumplimiento de las autoridades encabezadas por Yamil Melgar a través del secretario de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDURBE), Mario Santizo, quien brilla por su ausencia.
La problemática, lejos de resolverse, se agrava. Integrantes de la organización de tricicleros recolectores denunciaron haber sido presionados para desalojar el espacio donde han operado durante los últimos seis años, a pesar de cumplir puntualmente con el pago de una cuota mensual.
El grupo de tricicleros que realiza la limpieza en colonias populares y marginadas, asegura que las promesas de apoyo y logística por parte de la secretaría han quedado en el aire, siendo una vil mentira sin escrúpulos.
“Pagamos cada cinco de mes y no nos mandan camión. Estamos trabajando porque tenemos familia, tenemos hijos que mantener y necesitamos este trabajo”, coincidieron varios recolectores que omiten sus nombres por temor a represalias, luego de que ayer durante la manifestación al interior del Palacio Municipal, Yamil Melgar, los amedrentó y hostigó con cuerpos de la policía municipal, donde se pudo evitar un fuerte enfrentamiento.
Son alrededor de 2 mil tricicleros de los que 600 acuden diariamente al centro de acopio ubicado atrás de las antiguas instalaciones de Petróleos Mexicanos (PEMEX). Dicho centro de recolección ha sido cerrado, derivado de las broncas del ayuntamiento con la PROFEPA, sin embargo los recolectores reclaman haber pagado su cuota y no es justo.
Su desplazamiento de los centros de acopio ante la carencia de camiones de basura, está garantizando el caos total en la recolección, sumiendo a la famosa Perla del Soconusco, en un vil cochinero y una emergencia sanitaria.
Lamentablemente la ciudadanía está sufriendo las consecuencias. La acumulación de residuos y desechos podridos genera focos de infección, plagas y un deterioro severo de la imagen urbana, golpeando la proyección de Tapachula como un destino comercial y turístico pujante.
El punto de mayor indignación recae en la absoluta desaparición pública del funcionario directamente responsables y ligados a Yamil Melgar. El secretario Mario Santizo no se ha presentado a dar explicaciones, ni ha honrado los acuerdos establecidos, alimentando un historial de desorden y falta de compromiso que ya era cuestionado desde administraciones pasadas.
La basura en Tapachula es más que un asunto de estética; es una cuestión urgente de salud pública, economía y dignidad humana.
