
*El video de un joven que colapsa al levantar 220 kg revive el debate sobre los límites del esfuerzo y la cultura del “más es mejor”
Porfirio Escandón/AGENCIAS
EU.- El síncope por esfuerzo máximo, como el que protagonizó este joven atleta, es un fenómeno documentado en la literatura médica deportiva. Según la National Strength and Conditioning Association (NSCA), este tipo de desmayo puede producirse por la maniobra de Valsalva combinada con una presión intraabdominal elevada y un descenso súbito del retorno venoso al corazón, lo que reduce temporalmente el flujo sanguíneo cerebral. Estudios indican que levantar cerca del 90-100% del 1RM (una repetición máxima) sin supervisión ni preparación adecuada aumenta el riesgo de colapsos de este tipo.
En México, si bien no existe una norma oficial específica para supervisión obligatoria en intentos máximos en gimnasios recreativos, la NOM-005-SSA2-1993, que rige la atención médica en urgencias, establece lineamientos para la actuación ante síncopes o pérdidas de conciencia en espacios públicos, lo que aplicaría si el gimnasio forma parte de una instalación deportiva regulada. En otros países, como Estados Unidos, la Occupational Safety and Health Administration (OSHA) y la American College of Sports Medicine (ACSM) recomiendan contar con personal certificado en primeros auxilios y desfibriladores automáticos en instalaciones deportivas.
Respecto a la viralización del video, plataformas como TikTok e Instagram han convertido los fallos en el gimnasio —o “gym fails”— en un subgénero frecuente, lo cual puede desensibilizar al público ante situaciones de riesgo real. Según datos de un estudio de la University of Queensland (2022), el 42% de los videos virales de entrenamientos extremos mostraban conductas de riesgo sin intervención, lo que podría normalizar prácticas peligrosas.
La frase motivacional “ONE MORE”, omnipresente en muchos gimnasios, ha sido objeto de debate en la comunidad del fitness. Mientras algunos la consideran un estímulo para la superación, otros la critican por promover el sobreesfuerzo sin atender a señales fisiológicas claras. Psicólogos deportivos como Brad Stulberg (Peak Performance, 2017) señalan que la mentalidad de “nunca es suficiente” puede conducir a lesiones por sobreentrenamiento, ansiedad de rendimiento y burnout físico.
La escena descrita, entonces, no es un simple accidente: es el espejo de una cultura de entrenamiento que muchas veces prioriza el espectáculo por encima de la seguridad y la progresión inteligente.
