YAMIL MELGAR está reprobado; es uno de los peores alcaldes del país: Mitofsky

*La reprobación ciudadana es despertar a una realidad que vive Tapachula*
AGENCIAS
TAPACHULA.- Los resultados de la encuesta Mitofsky, que colocan al alcalde de Tapachula, Yamil Melgar Bravo, en el lugar 132 de 150 presidentes municipales evaluados en México, no son solo un número, son el reflejo de una administración fallida por malos manejos y corrupción a la vista de todos. Es la negligencia y mal ejercicio público frente a compromisos con un pueblo harto de tanta impunidad y desfalco.
Con apenas un 35.8% de aprobación, la calificación de Melgar Bravo es más que un rechazo social; es un diagnóstico contundente sobre la desconexión entre el discurso y la cruda realidad que viven los tapachultecos.

La percepción ciudadana no surge en el vacío. Durante su gestión, Tapachula ha enfrentado crisis profundas, desde la acumulación histórica de basura y las acusaciones de corrupción en dependencias como SEDURBE, hasta el aumento de la inseguridad y la incapacidad para resolver problemas estructurales.
Estos no son meros “errores de gestión”, sino síntomas de una administración que parece más interesada en culpar a otros que en asumir responsabilidades.
La estrategia de Melgar Bravo —minimizar las críticas y ocultar las problemáticas tras campañas de imagen en redes sociales— ha demostrado ser un VIL FRACASO.
La ciudadanía, hoy más informada y exigente, ya no se conforma con promesas o espectáculos mediáticos. Lo que demanda son resultados tangibles: calles limpias, servicios eficientes, transparencia en el uso de los recursos y, sobre todo, seguridad.
La baja calificación de Melgar no es solo un castigo EVIDENTE; es una advertencia a la grave ineptitud, una desgracia que están viviendo los tapachultecos.
Tapachula, como capital económica de Chiapas, merece un gobierno a la altura de su importancia estratégica. La incapacidad para gestionar crisis básicas —como el manejo de residuos o la prevención del delito— no solo afecta la calidad de vida de sus habitantes, sino que también frena el desarrollo económico y social de la región.
Este resultado debe ser leído como una oportunidad para llamar a cuentas al edil en turno Yamil Melgar y promover la reconstrucción de la política local, lamentablemente hundida en el fracaso.
Los ciudadanos han hablado con claridad. Ahora corresponde a las instituciones, medios y sociedad civil no dejar que su voz caiga en el vacío. La democracia no termina en las urnas; se construye día a día con gobiernos que escuchen, actúen y rindan cuentas. Y en Tapachula, eso parece haberse olvidado, gracias a una gavilla de crapulas que se apoderaron de los cargos públicos con toda la venia del pasado gobernador, Rutilio Escandón Cadenas, hoy también señalado de heredar un cancer social que está carcomiendo la estabilidad social, política y económica de Tapachula.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.