*Comerciantes establecidos denuncian una “bomba de tiempo” por la proliferación descontrolada de puestos informales
*Operan pagando cuota diaria con anuencia de la ley AL MIL
Agencias
Tapachula, Chiapas; 31 de octubre de 2025. – El primer cuadro de la ciudad de Tapachula se encuentra prácticamente secuestrado por el comercio informal, un fenómeno que crece sin control ante la indiferencia y la presunta complicidad del gobierno municipal que encabeza el morenista Yamil Melgar Bravo, acusan comerciantes formales.
Las calles 8ª, 10ª y 12ª Norte, desde la 1ª hasta la 9ª Poniente, lucen tomadas por un laberinto de puestos ambulantes. “Esto es una bomba que está a nada de estallar, ya no podemos con una competencia desleal”, advierte el comercio establecido, que se declara en desventaja ante la ausencia total de regulación.
El ambiente recuerda a épocas pasadas de crisis migratoria, pero con la agravante instalación permanente de puestos y el presunto patrocinio desde el poder. “Hoy hay igual número de ambulantes cubanos y haitianos que parecen desplazar incluso a los mexicanos. No hay autoridad, no hay reglas, no hay límites. Esto es una bomba de tiempo”, relata Nelson, empleado de una mercería cercana al mercado Sebastián Escobar.
Hay pago por derecho de piso y metraje
Detrás del aparente caos, los afectados denuncian la existencia de un sistema de extorsión bien confeccionado.
Y es que según declaran los afectados, los vendedores pagan entre 200 y 600 pesos diarios por cada metro de banqueta que ocupan. “Son los mismos del gobierno los que cobran. Si no pagas, te quitan. Si pagas, te protegen”, asegura un comerciante que pidió guardar el anonimato por temor a represalias.
Los trabajadores de Servicios Públicos Municipales, identificados con sus chalecos, son señalados como los operadores de este esquema tipo mafia y grupo delictivo. “Se llevan a quien no paga la cuota o se pone rebelde. Llaman a la patrulla cuando quieren, y se llevan a quien ellos digan”, afirma Amílcar “N”, vendedor con más de 15 años en los portales del mercado.
Centro histórico de Tapachula, hundido en el caos, insalubridad y libertinaje
Entre las 6 de la mañana y las 9 de la noche, el centro se convierte en un campo minado donde peatones, automóviles y puestos compiten por cada centímetro de espacio. “Esto es una selva: sobrevive el más rudo o el más transa”, describe un chofer de ruta colectiva.
La situación se agrava con la falta total de control sanitario. En una misma cuadra se preparan alimentos junto a tanques de gas, se expenden frutas, carnes y medicamentos de contrabando, y se ofrecen productos caducos, todo entre montañas de basura que el Ayuntamiento recoge de forma irregular, generando un olor insoportable.
Locatarios como Amador, de la 5ª Poniente, no dudan en señalar la raíz del problema: “Desde el inicio del actual gobierno morenista, Tapachula es un caos. El Ayuntamiento cobra por todo, como a los ambulantes, a los establecidos, a quien se deje. Es la fórmula perfecta: ganar-ganar… para ellos, una mina de oro delincuencial que está generando muchos nuevos ricos en Tapachula, pero con la anuencia del ayuntamiento corrupto”.
El centro de Tapachula se ha convertido en un mercado anárquico, donde la única licencia para vender parece ser el conocimiento de a qué funcionario hay que pagar, sumiendo a la ciudad en una crisis de orden público y salubridad que el gobierno municipal, desde su sede, parece ignorar desgraciadamente.
