
AGENCIAS
CDMX.- Una investigación del diario estadounidense Los Angeles Times revela que, en los días previos al operativo en Tapalpa, se utilizó un dron tipo “Predator” para monitorear los movimientos y la ubicación de Nemesio Oseguera Cervantes.
Vigilancia aérea.
Seguimiento preciso.
Silencioso.
La aeronave no tripulada habría sobrevolado la zona a más de 20,000 pies de altura.
Demasiado alto.
Demasiado lejos.
Imposible de detectar a simple vista.
Según la investigación, el equipo de seguridad del capo no logró identificar la presencia del dron durante los sobrevuelos previos al despliegue operativo.
Un monitoreo constante.
Frío.
Milimétrico.
El uso de este tipo de tecnología —generalmente asociada a escenarios de guerra— vuelve a abrir el debate sobre el nivel de inteligencia y recursos empleados en la persecución de líderes del crimen organizado en México.
Una operación que, más allá del resultado, deja claro que la vigilancia ya no solo ocurre en tierra.
Ahora también cae desde el cielo.
