*Tania Ruiz soportó vivir escondida y usar pelucas para asegurar su futuro con Peña Nieto, pero al final se quedó con las manos completamente vacías
AGENCIAS
CDMX.- Tania Ruiz y Enrique Peña Nieto protagonizaron una cruda ambición frustrada. Tras su divorcio con Angélica Rivera, el político se refugió en la modelo potosina. Ella estaba dispuesta a pagar cualquier precio con tal de ser la esposa oficial de uno de los hombres más ricos de México.
Para entrar a esta codiciada jaula de oro, soportó un vergonzoso encierro mediático y toleró las críticas a nivel nacional. Incluso agachó la cabeza utilizando pelucas para que no la reconozcan en la calle, convencida de que todo esto valdría la pena al asegurar la caja fuerte y el anillo de compromiso.
Durante 4 años fue una compañera incondicional, esperando su anhelado estatus de poder. Pero Peña Nieto, acostumbrado a desechar lo que ya no le sirve, demostró ser my frío. Cuando se aburrió de jugar a la familia feliz, le destruyó sus ilusiones.
A Tania le cerraron las puertas del palacio arrebatándole el sueño de convertirse en la nueva y todopoderosa señora de la dinastía. Devuelta a su antigua normalidad con las manos completamente vacías, aprendió que para los magnates solo era un simple accesorio de temporada
