CLASE POLÍTICA

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*Eduardo RamírezManuel Velasco; negociación que silenció rumores*

Por. Antonio Zavaleta
La imagen de Eduardo Ramírez Aguilar y Manuel Velasco Coello reunidos, sonrientes y enarbolando una charla amena es una declaración de intenciones electorales en vísperas de un 2027 que ya se cocina en las entretelas del poder chiapaneco.
Quienes esperaban un choque de trenes entre dos figuras acostumbradas a repartirse el pastel estatal se toparon con un ejercicio de madurez táctica, pues ambos saben que, en el laboratorio político que es Chiapas, las sumas siempre rinden más que las restas.
Hay que leer entre líneas. El pronunciamiento de Velasco Coello, aparte de elogio al que manda, también es un ataque directo al sexenio de Rutilio Escandón, al que calificó como inseguro; un mandato funesto y sangriento.

Esa crítica explícita opera como un acta de defunción política del escandonismo y, al mismo tiempo, legitima a Ramírez Aguilar como el reconstructor de la ley, la justicia y el orden.
Al hacerlo, Manuel Velasco se ubica como un aval necesario, un actor que, pese a sus aspiraciones, reconoce la centralidad del actual gobernador, pero ese reconocimiento no es gratuito, es la base de una negociación que tendrá factura en las urnas de 2027.
¿Qué surgió de este encuentro? No solo un pacto público. Y es que la política mexicana y la chiapaneca, no suele ser tan ingenua.
Se trata de un acuerdo para la repartición armoniosa de espacios en las elecciones venideras. La mención explícita de municipios emblemáticos como Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Comitán y San Cristóbal de las Casas no es casual.
Son las joyas de la corona electoral, las capitales económicas y políticas donde el PVEM ha plantado bandera pero que requieren del paraguas de Morena para consolidarse.
La reunión apunta a que, en esas plazas, habrá alianza, alternancia pactada o candidaturas de unidad, evitando fugas que ya costaron caro en el pasado —cuando la ruptura PRI-PVEM partió la votación y abrió la puerta a Morena durante aquel triunfo a favor de Rutilio Escandón-.
Manuel Velasco, con olfato de experimentado, sabe que su futuro nacional depende de una base regional sólida.
Ramírez Aguilar, con la legitimidad de los resultados en seguridad —reales o matizados—, necesita un aliado que le garantice gobernabilidad legislativa y un relevo sin sobresaltos.
Ambos forman parte de un mismo proyecto transexenal que inició con López Obrador y que busca perpetuarse bajo el signo de la Cuarta Transformación, donde las fronteras partidistas se desdibujan cuando hay coincidencia en el proyecto de nación.
El mensaje central es nítido, se acabaron los rumores de pleito. Nunca lo hubo realmente, porque la historia de ambos es la de una mancuerna que ha sabido leer los tiempos. Por un lado Manuel Velasco gobernador, Ramírez secretario de Gobierno; luego la migración pactada hacia Morena; más tarde Ramírez presidente del Senado y ahora gobernador de Chiapas.
Son piezas intercambiables en un tablero donde la lealtad se mide en capacidad de negociación, no en titulares de prensa.
Lo que depara el destino de las principales ciudades es, justamente, lo que se empieza a delinear en lo oscurito, una ingeniería de candidaturas donde el PVEM retendrá ciertos bastiones, Morena encabezará otros y, en los más simbólicos, se ensayarán fórmulas de coalición que eviten fracturas.
La verdadera pregunta no es quién ganará cada plaza, sino si esta suma de todos los actores políticos, como la llamó Ramírez Aguilar, incluirá también a la sociedad o se limitará a un reparto cupular que, aunque eficaz para ganar elecciones, corre el riesgo de perpetuar la lógica de un Chiapas controlado por élites recicladas.
Por lo pronto, la reunión fast track es un golpe de timón, acalla especulaciones, consolida un bloque de poder y lanza un mensaje al resto de los aspirantes -internos y externos- de que en Chiapas, al menos por ahora, la alianza Ramírez-Velasco no tiene fisuras.
El laboratorio electoral está en plena ebullición y el experimento de 2027 ya comenzó.
NEXOS Y CONTEXTOS
*Protección a las mujeres, columna vertebral impulsada por Julio Gamboa en Tuxtla Chico*
En el escenario nacional donde la declaratoria de alerta de violencia de género a menudo se percibe como un mero trámite administrativo, la firma de un convenio puede correr el riesgo de ser vista solo como la foto del día. Sin embargo, en el municipio de Tuxtla Chico, Chiapas, este acto protocolario trasciende del papel hasta convertirse en un auténtico acto de consolidación.
Es el arranque de una estrategia integral y colectiva, mediante la madurez de una política pública que ya camina con paso firme.
La administración que encabeza el edil Julio Gamboa Altuzar en Tuxtla Chico, ha entendido que la protección a la mujer ya es la columna vertebral del tejido social y por consecuencia de su mandato.
Este principio rector no nació ayer; se ha aplicado desde el primer día de su gestión, y el convenio recién firmado es la ratificación formal de una convicción que ya se respiraba en las calles y comunidades rurales del municipio fronterizo.
El verdadero blindaje social se logra con el efectivo diálogo comunitario y la transformación cultural. Resulta atinado y digno de reconocimiento el trabajo silencioso pero constante que se ha realizado en las escuelas de la cabecera municipal de Tuxtla Chico y, de manera especialmente sensible, en las comunidades rurales.
En la figura de Julio Gamboa se refleja un perfil que escasea en la política actual. Se trata de un líder que promueve la pluralidad y la cordialidad sin perder el enfoque en los valores fundamentales.
“Porque todo es posible»: diputado Escobar añora el triunfo de México en el mundial
Con el corazón puesto en la camiseta y un profundo amor por México, el diputado local por el XIX distrito de Tapachula, Freddy Escobar Sánchez, alzó la voz para felicitar a la Selección Mexicana de Fútbol tras su contundente triunfo de 2 goles por 0 frente a Sudáfrica.
Visiblemente emocionado, el legislador compartió un mensaje de unidad y esperanza, en el que celebró el resultado y el anhelo mayor como ver al combinado nacional coronarse como Campeón del Mundo.
“Es un sueño posible de conseguir, porque para nosotros los mexicanos, nada es imposible”, expresó Escobar Sánchez.
El diputado hizo un llamado a mantener la ilusión intacta. “Siempre con el corazón por delante, con la fe inquebrantable y con el coraje que nos distingue”, subrayó
Comentarios antoniozavaletah@gmail.com

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