Protección a las mujeres, sólida columna vertebral impulsada por Julio Gamboa Altuzar en

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Azmedios

TUXTLA CHICO.- En el escenario nacional donde la declaratoria de alerta de violencia de género a menudo se percibe como un mero trámite administrativo, la firma de un convenio puede correr el riesgo de ser vista solo como la foto del día. Sin embargo, en el municipio de Tuxtla Chico, Chiapas, este acto protocolario trasciende del papel hasta convertirse en un auténtico acto de consolidación.
Es el arranque de una estrategia integral y colectiva, mediante la madurez de una política pública que ya camina con paso firme.

La administración que encabeza el edil Julio Gamboa Altuzar en Tuxtla Chico, ha entendido que la protección a la mujer ya es la columna vertebral del tejido social y por consecuencia de su mandato.
Este principio rector no nació ayer; se ha aplicado desde el primer día de su gestión, y el convenio recién firmado es la ratificación formal de una convicción que ya se respiraba en las calles y comunidades rurales del municipio fronterizo.
El verdadero blindaje social se logra con el efectivo diálogo comunitario y la transformación cultural. Resulta atinado y digno de reconocimiento el trabajo silencioso pero constante que se ha realizado en las escuelas de la cabecera municipal de Tuxtla Chico y, de manera especialmente sensible, en las comunidades rurales.
Llevar talleres y pláticas hasta el último rincón del territorio habla de una administración que no gobierna desde el escritorio, sino con los pies sobre la tierra y especialmente en el territorio, justo donde la desigualdad de género suele ser más profunda y menos visible.
En la figura de Julio Gamboa se refleja un perfil que escasea en la política actual. Se trata de un líder que promueve la pluralidad y la cordialidad sin perder el enfoque en los valores fundamentales.
El edil de Tuxtla Chico le apuesta a lo que verdaderamente sostiene el tejido social; es decir, el fortalecimiento de la familia y el respeto irrestricto a la equidad de género.
Pero quizás lo más relevante de este enfoque es que no se limita a una visión paternalista o asistencialista. Poner en primer plano las estrategias de empoderamiento femenino implica reconocer a la mujer en toda su complejidad y grandeza.
Como madre de familia y también como trabajadora incansable, profesionista capaz, estudiante con sueños y ama de casa que sostiene la economía del hogar. Verlas, respetarlas y protegerlas en cada una de esas facetas, es el mayor acierto de esta política.
Hoy, Tuxtla Chico envía un mensaje claro sobre la protección a la mujer. Un asunto que no se decreta, se construye día a día con hechos, educación y, sobre todo, con la voluntad inquebrantable de colocarlas en el centro de la vida pública.
El convenio está firmado, pero lo más valioso es que la conciencia colectiva ya estaba despierta desde hace varios años en la capital del Cacao del Soconusco

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