*Surgió una fallo imperdonable en higiene y seguridad y desde entonces el mal servicio persiste …
AGENCIAS
TAPACHULA, CHIAPAS.- Hay errores de servicio que pueden disculparse. Una demora en el check-in, una toalla que falta, un aire acondicionado que no enfría lo suficiente. Pero encontrar una jeringa usada debajo del cobertor de la cama no es un error. Es una negligencia gravísima que pone en riesgo directo la salud de un huésped y de su familia.
Hoy con lo grave que están los contagios por VIH u otra enfermedad vía jeringa, cualquier usuario se alarma por encontrarla en su cama. Otro escenario drástico bajo conjeturas sería la probabilidad de que dicha jeringa haya sido utilizada para sustancias toxicológicas.
Y por esa razón se retoma la denuncia pública del usuario identificado como Jaime C. tras hospedarse en el Holiday Inn Express Tapachula el 12 de abril de 2017 que se suma a una retahíla de inconformidades hasta hoy en día en el 2026…
La cama siempre será el espacio más sagrado de un hotel
Ningún huésped debería tener que inspeccionar el lugar donde va a dormir antes de acostarse. La cama es, por definición, el espacio que exige el mayor rigor en limpieza dentro de cualquier establecimiento de hospedaje.
Encontrar un objeto punzo cortante potencialmente contaminado en esa zona no solo evidencia una falla en el proceso de limpieza, sino una ausencia total de supervisión e inspección antes de entregar la habitación. ¿Cuántas habitaciones se limpiaron de la misma manera ese día? ¿Cuántas se entregaron sin revisión alguna?
ES UN ANTECEDENTE, pero preocupa a la fecha cuando el mal servicio a los usuarios persiste en este hospedaje, ya calificado de quinta y sin estrellas. Si el hallazgo de la jeringa ya es grave, la reacción del establecimiento lo empeora todo. Según el testimonio del huésped, al solicitar hablar con el gerente en aquellas fechas, este nunca se presentó personalmente. Fue la propia familia afectada la que tuvo que exigir un cambio de habitación. Es decir, ante una situación de riesgo sanitario potencialmente grave, la administración del hotel optó por la ausencia, la pasividad y la indiferencia. Siendo un fracaso absoluto de liderazgo y atención al cliente.
La piscina ¿foco de contaminación ignorado?
Como si lo anterior no bastara, el mismo huésped denunció que un niño vomitó dentro de la piscina y que la única respuesta observada fue aspirar el agua. No se reportó cierre temporal, tratamiento sanitario adecuado ni protocolo de desinfección profunda. Vomitar en una piscina implica riesgos reales de propagación de agentes patógenos, y limitarse a «aspirar» es una medida cosmética, no sanitaria. Esto refuerza la sospecha de que los protocolos de limpieza del hotel son deficientes, superficiales o simplemente inexistentes.
En aquella fecha, IHG Guest Relations terminó ofreciendo sus más sinceras disculpas y reconoció deficiencias de servicio y mantenimiento. Pero una disculpa emitida desde una oficina corporativa, sin consecuencias visibles, sin transparencia sobre las medidas correctivas aplicadas y sin garantía de que situaciones así no vuelvan a ocurrir, es una respuesta mediocre y vacía.
Las disculpas no desinfectan una habitación. Las disculpas no reparan el riesgo al que se expuso una familia. Las disculpas, cuando llegan tarde y sin acciones concretas, suenan más a gestión de reputación que a verdadero arrepentimiento.
Preguntas que Holiday Inn Tapachula debería responder
1. ¿Qué protocolo de inspección se aplicó antes de entregar esa habitación? ¿Hoy en día, siguen atendiendo con la misma actitud?
2. ¿Se sancionó o capacitó al personal responsable de la limpieza? ¿O siguen teniendo personal irresponsable que no garantiza la atención del servicio?
3. ¿Se revisaron todas las habitaciones tras el incidente? ¿Continúan despistados hoy en día y les vale un comino la atención al público que paga por pernocta?
4. ¿Qué medidas sanitarias reales se tomaron tras el vómito en la piscina? ¿Hay limpieza constante o seguimos en las mismas circunstancias?
5. ¿Por qué el gerente no atendió personalmente una queja de esta magnitud en aquel entonces? ¿Cuántas quejas acumulan hoy en día por descuido injustificado?
El silencio ante estas preguntas es tan elocuente como preocupante.
AÑOS DESPUÉS, esta reseña sigue públicamente disponible en Tripadvisor como evidencia de lo que un huésped vivió en el Holiday Inn Express Tapachula. No es un rumor, no es una exageración: es una denuncia documentada y respondida por la propia cadena. Mientras IHG no demuestre con hechos concretos que sus estándares de higiene y atención han cambiado radicalmente, este episodio seguirá siendo una mancha imborrable en la reputación del establecimiento.
Una jeringa usada en una cama no es un accidente. Es la prueba de un sistema que falló en lo más básico como cuidar la seguridad y la salud de quien paga por dormir allí. Y eso, sencillamente, no tiene disculpa que lo repare.
Y para variar las DENUNCIAS por pésimo y mal servicio continúan de forma permanente. Hombres y mujeres salen desencajados por el pésimo servicio en este establecimiento que está agarrando mala fama…
