JULIO GAMBOA, presidente de Tuxtla Chico, sienta las bases del progreso y el bienestar a dos años*

Por. ANTONIO ZAVALETA
En un año marcado por el esfuerzo y la cercanía con la gente, la administración municipal de Tuxtla Chico, encabezada por Julio Enrique Gamboa Altúzar, ha dado muestras claras de que gobernar es administrar recursos y transformar compromisos y promesas en realidades. A lo largo de 2026, el ayuntamiento ha desplegado una agenda integral que abarca infraestructura, educación, deporte, salud, seguridad y programas sociales, atendiendo demandas históricas y sembrando bases para un desarrollo sostenible con el total respaldo del gobernador de Chiapas, doctor, Eduardo Ramírez Aguilar.
Uno de los logros más emblemáticos es sin duda la pavimentación integral de la Calle Bravo Oriente. Después de más de 30 años de espera, cientos de habitantes y 234 alumnos de la Escuela Normal Experimental ahora cuentan con pavimentación hidráulica, agua entubada, drenaje sanitario y alumbrado público. La inversión de 17 millones de pesos, mejora la calidad de vida y simboliza la voluntad política de saldar deudas sociales largamente postergadas.
A ello se suma la rehabilitación del Libramiento Sur, una vía de 11.7 kilómetros que conecta Tuxtla Chico con Tapachula y que ha detonado favorablemente la movilidad y la economía regional y fronteriza.
Hoy Tuxtla Chico, es diferente, llegamos para seguir transformando el municipio. Hemos gobernador por dos años; se los dedico, el primero a mi señor padre y el segundo al pueblo, destacó Julio Gamboa Altuzar acompañado de su esposa Karla del Toro y la representante del gobernador, doctor, Eduardo Ramírez Aguilar; la Secretaria de Pesca y Acuacultura de Chiapas, Judith Torres Vera.
“Hoy a Tuxtla Chico; se le quiere, ama y se le respeta; vamos hacer que siga creciendo. Nos falta un año para seguir cumpliendo las promesas y el desarrollo. Lo vamos a seguir transformando”, destacó el edil con un emotivo mensaje.
Y es que la visión de este gobierno municipal no solo se queda en el concreto y las columnas logradas para alcanzar una nueva y mejorada imagen. En materia educativa, la gestión de una nueva sede universitaria de la UNACH y la donación de un predio de más de 41 mil metros cuadrados para la Escuela de Tecnologías Digitales Aplicadas -con licenciaturas en Inteligencia Artificial, Ciencia de Datos y Desarrollo de Software— colocan a Tuxtla Chico en el mapa de la formación profesional del futuro. Sin duda, es resultado de la sinergia con el rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas, doctor, Oswaldo Chacón Rojas, huésped distinguido de estas tierras prometedoras e impulsoras de la Educción.
Pocos municipios pueden presumir de apostar con tal decisión por la juventud y por una economía del conocimiento.
El deporte también ha sido un eje prioritario. El convenio con el Instituto del Deporte de Chiapas que encabeza, Barbara Altuzar Galindo, para impulsar el fútbol 7 y el Mundial Social 2026, que incluye la construcción de campos, fomenta la vida saludable y reconstruye el tejido social en comunidades donde el deporte es una herramienta para la promoción de La Paz y la unidad familiar.
En el rubro de la salud, la administración de Julio Gamboa ha sido proactiva, desde la campaña nacional VIBA hasta las jornadas médicas gratuitas en Silvano Gatica e Hidalgo, pasando por acciones integrales contra el dengue que retiraron más de 10 toneladas de desechos, gracias a la eficaz labor de recolección en limpia municipal. Son gestos concretos que previenen enfermedades y protegen a las familias.
La seguridad y la prevención no han sido descuidadas. La adhesión al Comité Técnico Estatal de Atención Humanista de las Causas y Prevención Social de la Violencia y los Delitos, las jornadas de paz en el parque Huanacaxtle y la sensibilización sobre la trata de personas mediante la obra teatral -El silencio hace la noche- demuestran un enfoque de seguridad humana, no solo reactivo.
Se suma el convenio con la Secretaría de la Mujer e Iguldad de Genero (SEMUIGEN) para garantizar el bienestar de las mujeres y el respaldo a productores agrícolas completan un panorama de gobierno cercano, incluyente y sensible. Los ejes del segundo informe de gobierno son hechos palpables que gozan de credibilidad y los constata la población.
Hoy Tuxtla Chico ofrece una excepción esperanzadora. Julio Enrique Gamboa Altúzar ha demostrado que la gestión municipal es eficaz, humana y transformadora. No es casualidad que las obras y programas lleguen a quienes más lo necesitan. Es el resultado de una administración que escucha, prioriza y ejecuta.
Los retos continuarán, pero el rumbo es claro, cuando se construye con empatía, con amor a su pueblo y, a su gente. Hoy Tuxtla Chico, se destaca como la capital cultural del Soconusco y el punto absoluto de la cultura Maya que encumbró por siglos el cacao real a nivel mundial.
Es una localidad mágica que goza de cultura y amplias tradiciones que con los años florece y se fortalece.
Ahí está su feria tradicional en honor a la santísima virgen de Candelaria, sus alfombras de colores y aserrín, las mañanitas a la santísima virgen, las festividades en honor a San Pedro Mártir de Verona, la guerra de los dulces, la Chimaneada, los negritos, las cabalgatas, las ritos ancestrales en la zona arqueológica Izapa y el punto medular del turismo mundial, al recibir durante la temporada de cruceros en Puerto Chiapas a miles de visitantes extranjeros que se llevan un buen sabor de boca, con el chocolate real, los dulces, los tamales y el pan tradicional.
Tuxtla Chico, se ha convertido en un municipio más justo, educado, saludable y seguro. Y eso, sin duda, merece reconocerse.
